«Apoyo por primera vez el bolígrafo, y un manchurrón de tinta sobre el
papel. Menuda forma de empezar a escribir. No se me ocurre nada mejor que
emborronarlo con el dedo. Sentado en el borde de la cama a las dos de la
madrugada de lo que ya es un miércoles. Me envuelve un silencio roto por mi
respiración. La mirada fija en una baldosa cualquiera. Hace frío; lo noto sobre
todo en las puntas de los pies, colgando a un par de palmos del suelo. Las
manos juntas por casualidad sobre mis rodillas. Bajo de un salto, con el
crujido de la madera correspondiente. Busco el sobre verde de tabaco y la
pitillera con los filtros y el papel. Sólo me queda Pay-Pay, el peor de los
papeles; la solapa de cartón está parcialmente arrancada.
Filtro en la boca, papel en mano y el tabaco ya seleccionado. Lío,
enciendo y fumo. La primera calada hace murmurar al papel, al rojo vivo; las
demás parecen mudas. Espolso la ceniza en el suelo, como si fuera mi cenicero.
El humo entra en mi boca y pasa a cada alveolo, ávido de nicotina dentro de su
traje de alquitrán. Mantengo el humo dentro de mí, y lo dejo escapar por la
nariz, de forma grotesca. El ambiente se cargaba. De la punta del artesanal
cigarro fluye una columna serpenteante de humo espeso, mientras se
consume milimétricamente el contaminante bastoncillo. Fumo y pienso, nada más; el resto me sobra. Mi vida está
totalmente desestructurada y poseída por los cambios que está sufriendo a todos
los niveles. Echo un vistazo rastreando la habitación en busca del viejo móvil
rojo que sustituye al sofisticado smartphone que dejó de funcionar días
atrás. Simplemente, quiero mirar la hora, aunque no me importe lo más mínimo.
Fuera la hora que fuera, el día siguiente iba a llegar a las ocho, sin piedad.
No lo veo. Total, da igual.
Apuro el filtro del cigarrillo y lo dejo en la tapa de la pitillera,
donde se puede leer “Camel” acompañado del clásico dibujo del camello. El sobre
de tabaco me estaba durando un poco más, así que cojo otra punta de allá
dentro, otro papel y otro filtro. Lío, y a la tercera, se enciende el mechero.
Mañana cobraré algo; iré a por un sobre nuevo y papel bueno. Giro la cabeza y
veo la botella de Jack Daniel’s sobre mí, en la estantería. Falta un tercio, no
había bebido tanto. No, hoy no toca, por mucho que apetezca evadirse del galope
de pensamientos que circula por mi cabeza. Espolso el cigarro. Al menos, cuando
escribo lo que hago, no pienso tanto. Por eso escribo, es una terapia. Y esto
que escribo no le interesará a nadie: el relato de un adolescente insomne y solo
en su habitación mientras fuma unos cigarrillos. Aun así, lo publicaré. Igual
hay gente que hasta lo lee. Bueno, tú lo estás leyendo, aunque te importe una
mierda. No sé qué es más triste, que haya escrito esto o que tú, pudiendo
aprovechar tu vida, lo estés leyendo. Total, ya se está acabando el cigarro y
mañana tendré que levantarme, aunque no tenga ningunas ganas. Me queda una
calada. Paso de contar más mi vida con tanto detalle. Fin del cigarro, del
texto y de mi día.»
Yo aprovecho mi vida leyéndote. A... me importa! Tu y tus textos.
ResponderEliminarMira si me importa que yo tengo 3 cuentas en Google y tengo que salir de la que yo uso, para entrar en esta para comentar cada entrada que pones, claro esta, que primero la leo, no una ni dos veces no, aveces hasta tres. Y lo mas normal es que te preguntes: Porque este "tonto" pierda su tiempo leyendo mis entradas en vez de estudiar si tiene examenes. Pues bien, la respuesta es simple, porque te aprecio y valoro con mucho detalle cada frase que escribes y tu lo sabes.
ResponderEliminarAsí que no quiero volver a ver en ninguna de tus entradas otra frase de "esto que escribo no le interesará a nadie" porque si que interesa, al menos ami.
Un abraç! Molt bona entrada. ^^
¡Vaya tela! Es simplemente el transcurso de una media hora de mi noche de... ayer. xDD Por eso digo que no es algo que interese. Sabes que yo también aprecio a todo aquél que invierte su tiempo que tiene en, entre todas las cosas que podría escoger, leerme. Y a ti, en especial, ahora que estás tan lejos y también cuando estabas aquí. Mucha suerte, y nos vemos en menos de un mes. T'estime.
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EliminarJa queda poc!
Tio me mola mucho tu forma de escribir, te recuerdo que hay que quedar algun dia para hacer ruido, los tambores los pongo yo jajajaja
ResponderEliminarVenga!
¿Y éste anónimo quién será? Jajaja ¡Muchas gracias!
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